Un título (muy) presuntuoso…

El dorado/El collado

 

Descubrió que el silencio no tenía nada que decir.

Descubrió que de noche

no todos los gatos son pardos

ni todas las mujeres hermosas.

Descubrió que el camino fácil es el bueno

cuando no supo desandar el difícil.

Descubrió haber perdido

el mapa de todos los tesoros.

Descubrió la irrefutable belleza del oxígeno

cuando le tocó pagar por respirar,

y descubrió en su porvenir

el atroz esquema de un pulmón de acero.

Descubrió que el dióxido de su coño

le resultaba irrespirable.

Descubrió que el instante de pausa que tanto anhelaba

jamás llegaría

y que al final del camino está el final del camino.

Descubrió que el sol quema

y la resaca delata.

Descubrió que las naves quemadas

apestan

a desespero,

a huída hacia adelante,

apestan

a derrota anticipada

a pavor no reconocido,

a humo.

Y aun así,

descubrió que el silencio no tenía nada que decir.

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El cruzado

La carcajada estremece a los caballos de los cruzados de retorno exhausto. Con fe y con sudor aplacaron la voraz sed del desierto. Con sangre ungieron el acero bienamado ¡Benditos sean los piojos que engordan en sus cráneos, pues suya es la savia de estos santos hombres! Tercos abrazan la existencia con oxidadas armaduras, destella el terror tras sus viseras y alzan el escudo malherido, veloz vira su mano a la espada cruciforme.

La carcajada estremece a los caballos de los cruzados de retorno exhausto. Sólo los caballos la escuchan. Sólo los caballos dejaron algo tras de sí, allá en el desierto.

Todo mito encierra algo

Pensando en subtitular este poema “Fenrir libre de impuestos”…

Todo mito encierra algo

Las cosas por decir habían muerto tiempo atrás, y el recuerdo del calor de su promesa fue esparcido por páramos oxidados.
Liberados de ese yugo horadaron la tierra, soñaron jardines mancillados y percibieron que el sol siempre retorna.
Los artífices de la criatura orgullosos miraron las palmas de sus manos, pero estaban vacías.
Desolados persistieron en la estancia del tiempo, de su techumbre goteaba muerte.
Forjaron los nombres de las cosas uno a uno, cercando el misterio sin señalarlo, y descubrieron el poder de la vergüenza.
Comprendieron entonces que habían sido víctimas del engaño que anida siempre en la memoria.
Suplicaron cobijo a las formas para descubrirlas (tarde) distantes y pueriles, coquetas en suma.
Y en un arrebato de compasión pactaron con los espejos, liberaron a sus esclavos, vendieron a sus madres.
Hubo una risa, y perduró.

Negocios y placer 3

Dos meses y ocho días. Esta es la medida exacta de mi constancia. Iba a dar alguna explicación, pero paso.

Negocios y placer 3

―Escribes muy bien
dijo. y cómo iba ella a saber que éstas son las únicas palabras que me revuelven de verdad las entrañas y cómo iba ella a saber que quiero de verdad no querer escribir (sólo la palabra escrita depurada mesurada) y cómo iba nadie a saber que estoy harto ya del tedio la desidia y la euforia desmesurada y las confesiones al amigo a medianoche preñada de resaca aspirinas y el recuerdo de palabras vergonzosas. (sólo la palabra escrita depurada mesurada)

―Escribes muy bien
dijo. y cómo iba ella a saber que a vueltas de nuevo a engañarme con la urgente desmesura de tener algo ya que decir. Ya (sólo la palabra escrita depurada mesurada) y siempre igual a vueltas de nuevo justo antes de cruzar el limen del olvido. de las horas encorvadas del teclado desgastado de la espalda dolorida para nada. y más allá las deudas las mujeres mis hijos las flexiones el oxígeno penetrando en mis alveolos. para nada. y sólo la palabra escrita depurada mesurada. para nada.

―Escribes muy bien
dijo. y cómo iba ella a saber que éstas son las únicas palabras que me revuelven de verdad las entrañas. Y supe (no entonces, no, sino ahora hace cinco escasos minutos) supe que no estuve a la altura del mundo.

Nunca, nunca jamás me llevaré la vida a la cama.

El argumento razonable

—No logro entenderlo. Hace casi veinte años que nos conocemos. Somos personas adultas, sensatas, estables.  Nos profesamos cariño mútuo, confianza y respeto, somos sin duda mucho más que amigos ¿acaso todo esto iba a empeorar por algo de sexo? ¿Tiene sentido que una aburrida tarde de domingo estemos los dos viendo películas a medias y hojeando revistas? Vayamos a mi habitación, hagamos el amor y empecemos la semana con ánimos. Estamos en el siglo XXI y el sexo es sólo eso: sexo.

 

—Se te va la olla, papá. —respondió ella.

Frankenstein contra Mnemósine

Besaré los labios

oxidados del pasado

escarbaré entre fragmentos de espejo

con dedos sanguinolentos

de sombras bisagra y piezas esparcidas de pechos vacíos. los labios.

 los labios

oxidados escarbaré los fragmentos

de entrañas perfectas.

Forjaré. con cartílago cánones costras

y relés triturados en atroces ruedas de molino

restos espurios en campos

de desguace de latidos obsoletos

de engranajes respiración acompasada. un sistema cardiovascular.

Esquemas de tacto de piel

en el cerebro. de tacto de piel y cables

quemados y software cul-de-sac

exhala bucles indecisos

imperturbable. entrañas perfectas. de entrañas perfectas.

¡Teñiré la penumbra con luz borracha

insegura! de espejo y no temeré

la resaca. de espejo

besaré esparcidos miradas oxidadas

furtivas

a despiadados mecanismos de persistencia. de espejo

Bendito peso de carne

masticada por el tiempo

(Besaré los labios

oxidados del pasado)

Bendito gusano

devorador de manzanas

(escarbaré entre fragmentos de espejo

con dedos sanguinolentos)

Bendito aliento venenoso

de las chimeneas y los tubos de escape

(de sombras bisagra y piezas esparcidas de pechos vacíos. los labios.

 los labios)

Bendita vida de hierro y nudillos descarnados y letrinas manchas de semen y neurotransmisores y escasez de fantasmas

(oxidados escarbaré los fragmentos

de entrañas perfectas)

Bendita vida de hierro

y líneas desdibujadas

abortaré para ti nombres de cosas innombrables

erigiré para ti el sueño

de un manantial cristalino.

Recital

Ayer último recital. Anna, la organizadora (un abrazo desde aquí) logró reunir a muchísimos de los que hemos pasado por el último Chiringo este verano para que leyéramos un par de poemas cada uno. Así que estaba difícil la cosa, ya que tenía que elegir. Finalmente me decanté por estos dos:

Cadáver

 

Los cadáveres no son tristes

 

Tengo la cabeza

llena de cadáveres.

Y las manos

llenas de cadáveres.

Y el pecho

y los ojos

llenos de cadáveres.

 

Los cadáveres no son tristes

no evocan dolor

ni angustia ni llanto.

 

Hay un cadáver

en mi saldo bancario.

Y cuando me deprimo y no limpio

también mi casa huele a cadáver.

 

Hay un cadáver siniestro

en mi cama,

me acuesto con él cada noche.

 

Los cadáveres no son tristes

no evocan dolor

ni angustia ni llanto.

 

Hay un cadáver

en cada sonrisa.

Y hay un cadáver

flotando en el vino

y hay un cadáver

en cada palabra.

Y lo nuestro es un cadáver

que no deja de hincharse.

 

¡Y hasta el verano

se llenó de cadáveres!

El puto verano

con su sol y su cerveza

su amistad y su reposo

el puto verano

plagado de niñas

de espaldas doradas

plagado de horas

lentas y amables

plagado de sueños

y descanso y paz.

 

Hasta el verano

se llenó de cadáveres,

se llenó como la morgue,

como un mal hospital,

o los recuerdos de un anciano.

 

Los cadáveres no son tristes

no evocan dolor

ni angustia ni llanto.

No inspiran tampoco

un desolado amor por vivir.

 

Los cadáveres son repugnantes.

 

 

Pequeña plegaria

 

Surgirás

de entre las paredes desnudas en canal

de entre las puertas cerradas en canal.

 

Surgirás

cálida palpitante constante

como los niños

cálida palpitante constante como las heridas.

 

Surgirás

de entre las entrañas del mañana

abiertas en canal,

de entre la fatiga,

de entre los chirridos,

de entre el silencio espantoso de los parientes muertos.

 

Surgirás

Tú compañera amiga amante amada

Tú promesa aliento carne alcoba

cuerpo que sacia y que comprende.

 

Surgirás

de entre la sed de los mendigos de emociones

de entre la cerveza de entre las flexiones

de entre la desidia las deudas y los despertadores.

 

Surgirás de entre todas las apuestas perdidas.

 

Surgirás,

tú surgirás.