Un título (muy) presuntuoso…

El dorado/El collado

 

Descubrió que el silencio no tenía nada que decir.

Descubrió que de noche

no todos los gatos son pardos

ni todas las mujeres hermosas.

Descubrió que el camino fácil es el bueno

cuando no supo desandar el difícil.

Descubrió haber perdido

el mapa de todos los tesoros.

Descubrió la irrefutable belleza del oxígeno

cuando le tocó pagar por respirar,

y descubrió en su porvenir

el atroz esquema de un pulmón de acero.

Descubrió que el dióxido de su coño

le resultaba irrespirable.

Descubrió que el instante de pausa que tanto anhelaba

jamás llegaría

y que al final del camino está el final del camino.

Descubrió que el sol quema

y la resaca delata.

Descubrió que las naves quemadas

apestan

a desespero,

a huída hacia adelante,

apestan

a derrota anticipada

a pavor no reconocido,

a humo.

Y aun así,

descubrió que el silencio no tenía nada que decir.

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