Existencia y conocimiento (3)

Donde se sigue hablando de la modernidad, cuentos y Dios.

 

Existencia y conocimiento 3

 

Hic sunt dracones

El narrador se ha convertido en un personaje más de la fábula, entra en el escenario sin estar seguro de su papel, rodeado de sombras chinescas, se ha ganado su certeza absoluta a costa de la más absoluta incertidumbre de todo lo que le rodea, todo podría ser otra cosa, el baile de máscaras no tiene fin, ni sentido. Fue el hundimiento de la matemática lo que permitió al narrador manifestarse como personaje/certeza, pero fue este mismo hundimiento lo que ha sumido al mundo en la ausencia de orden primigenia.

Y el reto surge sencillo de formular: ¿cómo restituir de nuevo las matemáticas sin que ese proceso nos borre del mapa?

 

… ¿dónde está el lugar que el hombre llama infierno?

MEFISTÓFELES: Bajo los cielos.

Frente a aquello que mientras parece no podemos dudar de su existencia (sujeto, a falta de otro nombre), permanecía la sospecha ante todo lo demás, pero precisamente, lo que nos permite sospechar, la falta de garantías de que A siga pareciendo A, es también una certeza: Esto que parece A podría dejar de parecer A para parecer cualquier otra cosa, el hecho de que ahora me parezca A es algo absolutamente contingente. Lo que me rodea es el reino de lo contingente. Hay una palabra para esto: mundo.

El mundo podría no existir.

Pero aquello que podría no existir, o que podría ser otro de lo que es, carece de divinidad. Dios es lo que es, y no podría ser de otro modo. Dios es necesario, el único ser necesario.

Se traza así una sima insalvable entre Dios y el mundo, dos reinos destinados, como las paralelas, a reconciliarse en el infinito.

Cuando Mefistófeles responde “Bajo los cielos” a la pregunta de Fausto, éste reacciona con hastío, tal vez indignación, y asevera: “como el resto de las cosas”, porque todo está bajo los cielos, decir que algo está bajo los cielos es pura tautología. Hay lunas en Júpiter, Elcano circunnavega el globo, no hay esferas celestes y la Tierra gira como cualquier otra roca, Bruno arde en la hoguera.

De nuevo esa palabra incómoda: modernidad, la modernidad es profundamente cristiana, Dios cae del otro lado del mundo, y con él todo vestigio de divinidad, de ente misterioso, dejándonos rodeados de contingencia, de dúctil materia que “es esto pero podría ser cualquier otra cosa”, nada que nos rodee pose entidad en sí mismo. Y se produce la restitución: sin magia, ni dioses ni demonios, los ejes cartesianos recorren libres el tiempo y el espacio, la matemática aparece como el lenguaje del mundo, capaz de explicar que A dejará de parecer A y pasará a parecer B en tales o cuales circunstancias.

Estamos ahora seguros de que el lápiz es azul oscuro, pero a costa de que el lápiz ha dejado de ser un lápiz, es un objeto cualquiera, una mera variable (A, o B o C…), no hay nada en ese objeto que haga de él esencialmente un lápiz, es un lápiz pero podría (en tales o cuales circunstancias) ser otra cosa. Y lo mismo nos pasa con el predicado “azul oscuro”. “Azul oscuro” ya no es una cualidad del lápiz, “azul oscuro” es una cosa más, que podría igualmente ser cualquier otra si las circunstancias cambiasen, es una cosa más subsumible al mismo lenguaje matemático del que nos valíamos para hablar de esa cosa a la que llamábamos lápiz.

Podría elegir un punto cualquiera de la habitación en la que estoy escribiendo esto, un punto cualquiera en el que fijar el origen de un eje de coordenadas tridimensional. En tanto que modernos que somos, no podemos dejar de admitir que todo lo que acontece en esta habitación podría llegar a expresarse en ese eje: mis movimientos, las corrientes de aire, pero también mis sentimientos y pensamientos, en tanto que serían reductibles a sinapsis nerviosas, secreciones químicas, etc. De modo que no podemos dejar de reconocer que si algo nos impide llevar a cabo esta descripción es debido a falta de medios técnicos, a una carencia de fórmulas matemáticas más precisas, etc. en ningún caso reconoceríamos un estatuto irreductible en las cosas de modo que fuesen  inconmensurables entre ellas.

 

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: