Bastión (parte 2)

Mi mujer me pregunta porqué paso tanto tiempo arreglándome las uñas de los pies si nunca llevo sandalias sobre todo la uña del dedo gordo, yo le pregunto que a cuánto va el kilo de dinamita y me mira raro.

 

Pero esto no llena un fin de semana, qué va, da conversación a lo sumo para media hora y eso alargándolo mucho. Debería conectarme a internet, allí se encuentra de todo. Luego va pasando el día y la gente me cuenta cosas que me importan un carajo. Un vecino, por ejemplo, me dice que se ha comprado una cinta de esas para correr y le ha costado no sé cuántos, y claro, por la expresión de su cara espera una reacción por mi parte y yo que sé ¿es eso caro o barato? sonrío como un imbécil y repito la cifra con incredulidad y me contesta que eso es justo lo que él pensó. Llego a la conclusión de que mi vecino sabe mejor que yo lo que pienso. Luego se queja de los otros vecinos y me pregunta si a mí también me molestan sus juergas y sus gritos y su música le digo que sí, por solidaridad, y me pregunta si debería denunciarlo y contesto que por supuesto, que es insoportable. Luego le pregunto si va de caza y los ojos le resplandecen claro que caza le pregunto si podría ir con él y los ojos le resplandecen (estoy confuso, los ojos sólo le resplandecieron una vez pero no recuerdo cuál) claro que podré acompañarle, cuando empiece la temporada, no sabía que también había liga de caza. Ya casi he pasado el sábado (las siestas largas ayudan mucho). El vecino tiene dos hijos. Nosotros no tuvimos ninguno (nosotros mi mujer y yo no mi vecino y yo). Nunca quieren acompañarle a cazar ¿Qué clase de jóvenes estamos criando? Incapaces de apreciar el placer de levantarse un sábado a las cuatro y media de la madrugada, ir a la montaña a pasar frío, vestidos de camuflaje con gorros de vaquero y las botas por fuera de los pantalones, disparando contra conejos y perdices que han sido criados para eso y luego recoger los amasijos de carne, plumas, hueso y plomo y hacer que te lo cocinen ¿son de veras tan insensibles cómo para no apreciar todo esto? Es una lástima. Justo por eso nosotros no tuvimos hijos, miento. Él se lo cree y me mira pensando ése es mi chico. Soy como un hijo para él, lo veo en su bizca mirada (es bizco, no me había dado cuenta hasta ahora, voy a meterme en la montaña acompañado de un bizco con escopeta).

 

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One Response to Bastión (parte 2)

  1. Hector says:

    Ame el relato, me has hecho mas “digerible” mi día. 😛

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