Bastión (parte 1)


 


Despierto cada mañana y ni me pregunto por qué. Sólo sé que estoy cansado. Siempre es igual: me despierto cansado casi sin saber dónde estoy, luego resulta que estoy donde siempre (¿dónde sino?). Luego va pasando el día, trabajas ves gente te distraes y poco a poco la sensación empeora. Todo controlado. Cuando no puedo más y las ganas de pegarme un tiro son insoportables me meto en la cama muerto de sueño. Sería perfecto si me durmiera en el acto. Vueltas y vueltas aburrido ya de estar aburrido. Saturado de lo cotidiano capaz sólo de pensar en menudencias insignificantes cosas sin importancia a las tantas de la madrugada. En algún momento me duermo, eso es seguro, ya que en algún momento me despierto. ¿Qué más? Despierto y ni me pregunto por qué. Sólo sé que estoy cansado, pero debería sentir algo, se supone que debería sentir preocupación llevo seis años. Seis años justificando mi puesto de trabajo (generando papeleo, proponiendo soluciones, generando papeleo, proponiendo problemas a las soluciones, generando más papeleo, organizando reuniones, contratando gente para ordenar el papeleo, preparando actas de las reuniones, generando papeleo, organizando reuniones para la aprobación de actas de reuniones. Todo esto en sólo ocho horas diarias). Conforme va pasando el día ves gente te distraes y poco a poco te van echando. No les culpo, claro, yo también me echaría. Quiero decir que no me echaría especialmente a mí, pero es lógico que de vez en cuando se eche a gente a la calle, al fin y al cabo, mis superiores también tienen derecho a justificar su puesto de trabajo. No me están echando por nada que haya hecho mal (esto es difícil, pues nunca ha hecho nada en estos años), ni tampoco me echan por no haber hecho nada, simplemente me echan, bueno, me están echando. Tal vez sí he hecho algo mal: tal vez no he justificado lo suficiente bien mi puesto de trabajo, me van echando a ratos. Pero no creo que sea eso. Empiezo a darle vueltas al asunto pero la cabeza se me va muy rápido hacia el cambio de aceite del coche, el partido de mañana ¿de qué color pintaré el despacho de casa ? Un poco antes he tenido ganas de pegarme un tiro pero ni siquiera tengo pistola ¿cómo la consigo? Supongo que es más fácil hacerse con una escopeta de caza pero pegarme un tiro con el dedo gordo del pie me parece ridículo, debería probar con dinamita. Eso sería sonado. Luego me acuesto y pienso en si no habré justificado mal mi puesto de trabajo ¿de qué color pintaré el aceite del coche? Estoy hecho un lío.

 

Los fines de semana son agotadores, por suerte pasan rápido. Mi mujer me pregunta porqué paso tanto tiempo arreglándome las uñas de los pies si nunca llevo sandalias sobre todo la uña del dedo gordo, yo le pregunto que a cuánto va el kilo de dinamita y me mira raro.

 

(continuará…)

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One Response to Bastión (parte 1)

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