Relato (misterioso) de verano 3

En el capítulo anterior descubrimos los secretos más recónditos (y nauseabundos) de algunos personajes, pero el problema del cadáver eréctil persistía…

 

La fiesta

III

 

—A lo mejor eres tú el que tiene algo que ocultar —interrumpió Ama—, y si es así te sugiero que lo digas claramente porque el resto tenemos la conciencia muy tranquila. Yo por lo menos la tengo.

—Vale, muy bien. Llama a la policía. Anda, llámalos.

—Lo que quería decir

—No os pongáis así, si nos ponemos nerviosos será peor

—Lo que quería decir, si eres tan amable —Ama fulminó a Breve con la mirada y luego volvió a dirigirse a Sagaz—, es que puesto que no tengo nada que ocultar, el que haya sido que se lleve el problema a su casa y todos tan contentos.

—Espera un momento, ¿qué quiere decir quién haya sido? —preguntó Sagaz— ¿quién haya sido el qué? ¿Cómo sabes que no ha muerto por causas naturales?

—Lo que quería decir, me refería a que si… o sea. Quién tenga algo que ver con todo esto

—Todos tenemos que ver con todo esto

—Sí está claro, sí, pero alguno de nosotros tiene que saber algo más

—Por ejemplo que no murió de muerte natural —insistió Sagaz.

—No sigas por ahí, ¿quieres? —intervino Breve—, no creo que sea lo más justo. Ya nos viene bien a todos que le cargues el muerto a alguien pero lo justo y razonable es que este marrón nos lo comamos todos.

—Pues yo no estoy de acuerdo —dijo Ama—, yo sigo creyendo que alguien ha tenido algo que ver y que no tiene porqué involucrarnos a todos.

—Ya estamos involucrados —afirmó Capitán.

—Tengo una idea —dijo Cirujana—, estoy con Ama, y creo que la solución es bien sencilla. Apagamos las luces, y quien crea que tiene algo que ver con todo esto que se lleve el cuerpo y ya está.

—Esto es absurdo

—Hombre, tiene sentido

—Pero ¿qué se supone que

—Así es menos violento, eso seguro y

—¿Qué perdemos con probarlo?

—Gente ¡Luces fuera!

Al principio, se hizo un silencio forzado, tenso. Luego murmullos apagados y algún deslizarse de pies descalzos. Como el lector (o lectora, o ex-lector/a) habrá deducido, todos, absolutamente todos, sentían que podían estar relacionados con la aparición de ese cadáver. El alcohol, las drogas, el desenfreno sexual, nadie podía estar seguro de lo que había hecho las horas anteriores, eso por no suponer que alguien pudiera tener realmente algo que ver con ese individuo. De modo que al principio se hizo un silencio forzado, tenso. Luego murmullos apagados y algún deslizarse de pies descalzos. Finalmente un montón de manos con sentimiento de culpa se abalanzaron a la vez sobre el cuerpo, aferrándose a cualquier extremidad, y la oscuridad se pobló de maldiciones e insultos que pateaban todo lo que se movía y tiraban del cadáver en todas direcciones. Sagaz fue el primero en soltarlo, y furtivamente encendió la luz, sobresaltándolos a todos. Breve soltó un gemido de asco al comprobar que lo que tenía entre las manos no era la pierna del cadáver y enseguida fue a lavarse las manos mientras Sagaz hablaba:

—Como veo que todos tenéis algo que ocultar

—¿Tenéis? —preguntó Cirujana, mirando fijamente el mechón de cabello que Sagaz todavía tenía enredado entre los dedos.

—Vale —prosiguió avergonzado—, todos hemos tirado de él y tal vez sea mejor que no nos preguntemos por qué. Pero

—Pero estamos como al principio —interrumpió Capitán—tenemos un presunto inspector de orgías muerto entre nosotros.

—Y por si os interesa —apuntó Cirujana—, ahora sí tiene todo el aspecto de haber muerto violentamente.

Así era, el muerto tenía muy mal aspecto (aparte de estar muerto). Había tenido el mal gusto de mostrarse extremadamente sensible a los tirones, arañazos, pisotones y golpes varios.

—Por si te interesa —espetó Sagaz a Cirujana—, estamos como estamos gracias a tu propuesta, una idea brillante, digna de Capitán.

—Gracias. —dijo Capitán.

—Propón tú algo mejor si eres capaz, porque hace un rato cuando estábamos a oscuras no has demostrado ser demasiado original, que digamos.

—Espera un segundo —interrumpió Ama—, tenemos como norma no hablar de lo que hacemos.

—Pero si es verdad y tú lo sabes, siempre hace lo mismo.

—No todos somos tan afortunados de poder jugar a dos bandas y multiplicar así las posibilidades. —se defendió Sagaz.

—Pues bien que me pides las cintas que grabo —, respondió Cirujana.

—Déjalo —interrumpió Ama—, ¿qué más da ahora que él tenga la imaginación sexual de un adolescente y que a ti te esté bien todo lo que se mueve?

—Escucha guapa, a ver si

—¡Cállate!

La voz de Breve sonó chillona, casi asustada al interrumpir a su mujer. Todos clavaron sus miradas en Cirujana para ver como descuartizaba a su marido ante todos, pero en lugar de eso, tal vez debido a la sorpresa, calló.

—Muy bien —prosiguió Breve dirigiéndose a Sagaz—, y ahora que estamos todos más tranquilos, ¿tienes alguna idea?

continuará…

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2 Responses to Relato (misterioso) de verano 3

  1. OLGA says:

    ESCRIUS MOLT BÉ, BLAI. MOLT BÉ. ETS UNA MICA BURRO PERÒ ESCRIUS MOLT BÉ!!!!
    CONTINUA, CONTINUA…

  2. blaitheone says:

    Em diuen sovint totes dues coses…

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