Nietzsche desfasado
23 mayo, 2012 1 comentario
Hace unos días alguien me dijo que seguir leyendo a Nietzsche es lo mismo que estancarse, que el viejo Fry está desfasado… ¿podría alguien desfasado inspirar esto?
Sólo otro weblog de WordPress.com
23 mayo, 2012 1 comentario
Hace unos días alguien me dijo que seguir leyendo a Nietzsche es lo mismo que estancarse, que el viejo Fry está desfasado… ¿podría alguien desfasado inspirar esto?
21 marzo, 2012 Deja un comentario
Pensando en subtitular este poema “Fenrir libre de impuestos”…
Todo mito encierra algo
Las cosas por decir habían muerto tiempo atrás, y el recuerdo del calor de su promesa fue esparcido por páramos oxidados.
Liberados de ese yugo horadaron la tierra, soñaron jardines mancillados y percibieron que el sol siempre retorna.
Los artífices de la criatura orgullosos miraron las palmas de sus manos, pero estaban vacías.
Desolados persistieron en la estancia del tiempo, de su techumbre goteaba muerte.
Forjaron los nombres de las cosas uno a uno, cercando el misterio sin señalarlo, y descubrieron el poder de la vergüenza.
Comprendieron entonces que habían sido víctimas del engaño que anida siempre en la memoria.
Suplicaron cobijo a las formas para descubrirlas (tarde) distantes y pueriles, coquetas en suma.
Y en un arrebato de compasión pactaron con los espejos, liberaron a sus esclavos, vendieron a sus madres.
Hubo una risa, y perduró.
2 noviembre, 2011 Deja un comentario
Un antiguo compañero al que hace años que no veo está dedicando sus ratos libres a traducir textos de Sandro Neri, y me ha mandado por mail los fragmentos que tiene traducidos de su Carta sobre el futurismo junto con un comentario:
“Si Neri hubiese vivido nuestros tiempos, podría haber concebido el cuerpo como un periférico no sustituible de un software inconsistente.”
Estimado R., no he entendido ni jota de esta frase, pero de momento permíteme compartir el texto de Neri:
Carta sobre el futurismo
Demasiadas veces he declinado ya el requerimiento de colaborar en revistas y proyectos cercanos a los artistas llamados futuristas, y es momento ya de que ofrezca una explicación. A Filippo Tommasso Marinetti, poeta al que conozco y admiro quisiera decirle que el futurismo es algo antiguo, pasado de moda (si se me permite la expresión).
[…]
Dicen estos nuevos artistas amar (¿admirar?) el peligro, la velocidad sin mesura, cierran los ojos al pasado, negándole el ser y se entregan al presente, un presente que en su infinita rapidez ha devenido ya futuro y se entregan a este nuevo tiempo luciendo grebas de aleaciones hasta ahora desconocidas, empuñando lanzas imposibles de sintaxis y composiciones nunca vistas. Y su obra pretende ser el eco del fragor de la batalla sin sentido del mundo (permitan que sea yo quién añada este sin sentido que luego aclararé) […]
Los futuristas desean entregarse a una noble causa, no me cabe duda, el futurismo desea habitar el reino de la acción, el futurismo desea vivir, y nada hay más noble que el deseo de vida, de la propia vida, pues la vida no puede desearse en abstracto […] Está por desvelar todavía el contorno del muro que mantiene íntimamente separados la acción y la contemplación, y aceptamos que el espectador ideal sería el inexistente, pues sólo éste permitiría ser a las cosas sin alterarlas en lo más mínimo, y en consecuencia nos entregamos al relativismo, y el futurismo es profundamente relativista. ¿Tiene algo de malo el relativismo? La respuesta es no, pero el relativismo no tiene cabida en la poesía. La poesía se sitúa más allá del relativismo, en la poesía cada instante permanece, todo es consistente pues nada depende de nada, la mirada de la poesía va más allá de los esquemas, la poesía posee la certeza que otorga afirmar sin haber cuestionado antes.
La poesía es la forma más auténtica de conocimiento.
La poesía rastrea el conocimiento más puro e íntimo: el conocimiento de la propia muerte. La contemplación del propio no ser es la puerta del mundo.
[…]
El cuerpo es una máquina de triturar tiempo, nada hay más veloz que el cuerpo, todo lo alcanza. Mirarse detenidamente al espejo, atender durante horas a las señales del músculo y las articulaciones, elaborar un minucioso inventario de la decadencia física: eso es comprender la velocidad de la muerte. La velocidad del cuerpo es la velocidad de la muerte.
[...]
27 octubre, 2011 Deja un comentario
El enigma del yo es algo bastante parecido a esto…
16 septiembre, 2011 Deja un comentario
Demasiado a menudo, cuando el pueblo gana las personas pierden.
31 agosto, 2011 4 comentarios
Trasteando por internet (no todo va a ser porno, que diría aquel) he descubierto a Don Familton. Y desde ahora afirmo que cualquiera que quiera dedicarse a la enseñanza debería tragarse alguno de sus vídeos. Este hombre es (era) una lección andante del oficio de enseñar: desde factores que no controlamos, como su mirada o la cadencia de su voz; hasta la manera que tiene de explicar: la introducción siempre sencilla y precisa del concepto, utilizando las palabras justas, el gesto siempre acompañando pero sin distraer de la palabra. Luego, la demostración, y en ella la repetición (bendita repetición) de lo más importante, como una letanía, la aclaración de algún porqué deteniéndse lo justo, sin desviarse de la mecánica concreta que se quiere enseñar. Una vez asentado lo básico se atreve con las ramificaciones más importantes, de nuevo la demostración, de nuevo la repetición. Y vuelta a empezar.
Didáctica pura.
19 julio, 2011 2 comentarios
Contemplo con recelo el nuevo (enésimo) impulso que me anima a retomar mi libro de poemas (Nuevos poemas de siempre o escolio al principio de inercia), y algunos cuentos a medias. Y como me conozco sé que estas fuerzas me abandonarán pronto y volverá la apatía y no me tomo muy en serio lo que hago. Porque me conozco. Y porque me conozco sé que el cinismo es la anticipación del fracaso que todo justifica. Para qué intentarlo si estoy ya de vuelta sin haber llegado. Porque me conozco. Y porque me conozco aprovecho el momento para prometerme con terquedad que esta vez seré constante en esta cosa de escribir. Porque me conozco.
Y será por el Tour pero me veo a mí mismo como uno de esos ciclistas desfondados que a ráfagas intentan alcanzar la meta, empujando las pesadas piernas a golpe de riñón, clavado luego en el asfalto caliente hundido en el sillín pugnando por recuperar el fuelle hasta la siguiente curva donde me levantaré otra vez y daré un par de bandazos al manillar, la cadencia de pedalada acelerada de nuevo para volver a sentarme luego con la garganta reseca.
Conócete a ti mismo. Los cojones.
5 julio, 2011 5 comentarios
Después de cinco meses, por primera vez el entrenador me ha dicho “muy bien, Blai”, en dos ejercicios distintos. Me ha sabido a gloria.
(especialmente dedicado a mis colegas de profesión que lo encuentran todo “bien” para no traumar a los niños…)
24 enero, 2011 1 comentario
Porque no hay nada como aclarar las cosas…