El argumento razonable
28 noviembre, 2011 Dejar un comentario
—No logro entenderlo. Hace casi veinte años que nos conocemos. Somos personas adultas, sensatas, estables. Nos profesamos cariño mútuo, confianza y respeto, somos sin duda mucho más que amigos ¿acaso todo esto iba a empeorar por algo de sexo? ¿Tiene sentido que una aburrida tarde de domingo estemos los dos viendo películas a medias y hojeando revistas? Vayamos a mi habitación, hagamos el amor y empecemos la semana con ánimos. Estamos en el siglo XXI y el sexo es sólo eso: sexo.
—Se te va la olla, papá. —respondió ella.
